Las huellas de la solidaridad

Escrito por Karen Vargas, graduada del Centro ¡Supérate! Hilasal.

Siempre he creído que no existe el momento indicado en el cual ya te sentís “totalmente preparado” para postular tu proyecto o idea de proyecto para una convocatoria de fondos como la del Premio Solidaridad de la Fundación Sagrera Palomo. No existe. Siempre habrá dudas, nervios e incertidumbre y es totalmente normal.  Ahora al ver nuestra experiencia en retrospectiva, puedo decir que una de las mejores decisiones que pudimos haber tomado en aquel momento fue el no habernos quedado de brazos cruzados esperando que ese momento de “perfección” llegara. Me alegra que aquel octubre de 2018 lo tuvimos claro y aún con muchos miedos y dudas hayamos decidido enviar ese correo con la propuesta que daría uno de los impulsos más grandes que ha tenido nuestro proyecto.

Sueños y Letras inició con el entusiasmo, el trabajo y las ideas apasionadas de cuatro mujeres que creían que la lectura y la escritura ya estaba causando revoluciones en cada una. Junto a Kari, Gaby y Johana nos propusimos apostarle a la educación y al desarrollo personal y comunitario de jóvenes y adolescentes de escuelas públicas a través del poder curativo y transformador que tienen las letras.

Fue así como creamos el proyecto con el objetivo de promover en los estudiantes el hábito de la lectura y escritura para desarrollar ciudadanos y ciudadanas más conscientes de las problemáticas de su entorno, capaces de construir propuestas a partir de sus propios criterios y realidades.

En el camino se nos ha ido sumando gente valiosa, voluntarias y voluntarios con una enorme capacidad de dar y protagonizar cambios significativos. También se han ido sumando aliados: instituciones, escritores/as, lectores/as, donantes, maestros/as y amigos/as. Hemos comprobado cómo un proyecto se va construyendo a partir de la organización y participación de diferentes sectores que compartan los mismos objetivos. Nuestro proyecto ha sido esa construcción colectiva que ha ido sucediendo a través de una serie de aciertos y desaciertos e innumerables pasos, algunos más cortos que otros, pero constantes y firmes.

En este 2021 estaremos cumpliendo tres años de haber arrancado con este sueño que tenemos en marcha. Y aunque el último año ha sido el más retador que hemos enfrentado debido a todos los cambios que ha traído consigo la pandemia, no hemos parado. Sin embargo, tuvimos que repensar las actividades, acoplarnos al formato virtual, acostumbrarnos a que las escuelas con las que trabajamos iban a permanecer cerradas y reinventarnos de la noche a la mañana.

Definitivamente el proceso de adaptación a esta nueva normalidad no ha terminado y estoy segura que seguirán llegando nuevos retos, nuevos estudiantes y nuevos planes; de eso se trata de estar siempre en movimiento pues el trabajo del voluntariado social nunca se termina, siempre habrá realidades que mejorar. Es por eso que, nuestros proyectos se vuelven cada vez más necesarios y el apoyo de programas como ¡Supérate! cada vez más significativo.

El Premio Solidaridad es una oportunidad que nos hizo crecer y hacer cosas que ni siquiera fuimos capaces de imaginar antes. Ahora no hemos parado de soñar y no dejaremos de trabajar por todos esos sueños. Hoy con mucho agradecimiento podemos decir que todo ha sido ganancia.

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