Programa Empresarial ¡Supérate!: desarrollador de resilencia

El Programa Empresarial ¡Supérate! transforma vidas vía educación, cambiando su paradigma de vida para no verse más como victimas si no como personas positivas, jóvenes felices y maduros y sobretodo emprendedores de sus proyectos de vida.

El Programa Empresarial ¡Supérate! transforma vidas vía educación, cambiando su paradigma de vida para no verse más como victimas si no como personas positivas, jóvenes felices y maduros y sobretodo emprendedores de sus proyectos de vida.

Desde hace 10 años ¡Supérate! ha brindado mejores oportunidades de vida a través de la capacitación de alta calidad en ingles computación y valores a más de 2,500 jóvenes en El Salvador, Nicaragua y Panamá.

Estos talentosos jóvenes, han logrado terminar sus estudios de bachillerato y el Diplomado en nuestros Centros de una manera sobresaliente, adaptándose y sobreponiéndose a un sin número de desafíos o adversidades de índole social, económica, familiar y emocional.

La resiliencia, “término que pertenecía sólo a la física, expresaba la capacidad de algunos materiales para recobrar su forma original después de ser sometidos a una presión deformadora. Desde hace unos años, sin embargo, este término fue adoptado por las ciencias sociales para referirse a la “capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformado por ellas” (1)

En el Programa ¡Supérate! los jóvenes provenientes de contextos de violencia, inseguridad, dificultades económicas, padres desempleados y un número mayor de situaciones de riesgo han logrado sobreponerse a estas situaciones traumáticas y hacer de ellas lecciones de aprendizaje, lecciones de vida.

¿Cómo lo han hecho?

“La Resiliencia cobra importancia en el ámbito educativo porque está demostrado que, después de la familia, la escuela es un ambiente clave, fundamental para que los niños y jóvenes adquieran las competencias necesarias para salir adelante, gracias a su capacidad para sobreponerse a la adversidad, son ambientes poderosos, constructores y fomentadores de resiliencia.”(2)

Las personas resilientes están muy comprometidas consigo mismas, permiten el control de las circunstancias y están abiertas a aceptar cambios en su vida, es decir, en su propia existencia; cada Centro ¡Supérate! posee un fortalecido programa de valores que inicia trabajando el auto concepto y autoestima, aspectos  fundamentales para la resiliencia. Asimismo, los cinco valores del Programa están presentes en cada acción y en cada proceso de un Centro ¡Supérate! Los valores fundamentales  que son fortalecidos y vividos a diario en cada Centro son: Superación, Excelencia, Solidaridad, Integridad y Liderazgo.

Al iniciar su propio autoconocimiento, el joven ¡Supérate! “va conociendo sus propias virtudes, fortalezas, reconoce sus debilidades, fomenta sus talentos y logra expresarlos. Se le es guiado para que comience a valorarse y reconocerse valioso; perdona sus errores y empieza a verlos como aprendizajes de vida.” (3)

Luego de conocerse a sí mismo y sus fortalezas, en segundo año, los jóvenes  descubren y reconocen las diferentes redes de apoyo social que cada uno posee. “Se les estimula a atesorar las relaciones con los demás, como un espejo de su relación consigo mismos. Aprenden a pedir ayuda y a extender esa ayuda hacia los demás (especialmente en la práctica de voluntariados con el programa” ¡Supérate! Volunteers”), como una cadena de amor que se construye y progresa. Mientras mejor sea la relación con los demás, mientras se expresen y  tengan apertura a su sensibilidad, existe mayor comprensión, apoyo y respeto” lo cual fortalece esa facultad de superación de circunstancias adversas, mejorando su “habilidad de respuesta” o “responsabilidad” (4) De ahí que nacen los conceptos de familia ¡Supérate! y hermanos ¡Supérate!, pues la comunidad inmersa en cada Centro constituye un segundo o primer referente (dependiendo el caso) de afecto, confianza, solidaridad y reconocimiento, aspectos fundamentales que construyen resiliencia. Los docentes ¡Supérate! o Teachers ¡Supérate! son los ejemplos y referentes que los jóvenes tienen de confianza, responsabilidad, compromiso y profesionalismo. Con mucha entrega ellos son los encargados de reconstruir los valores y conceptos mal aprendidos por los estudiantes (debidos a sus difíciles experiencias y entornos de vida) y hacer que ellos aprendan y construyan los principios, conceptos y valores “normales” de amistad, familia, compromiso, verdad, superación, excelencia, solidaridad, integridad y superación.

Finalmente, en tercer año, los jóvenes ¡Supérate! tienen la capacidad de apreciar y analizar las diferentes debilidades o amenazas que les desafían en su camino a la superación, traducido en la búsqueda de oportunidades de formación profesional (becas de estudios u oportunidades laborales) a través de su alto rendimiento, competencias y liderazgo. Al finalizar los tres años en el Programa, los Graduados ¡Supérate! ya no se reconocen como víctimas de su entorno o de las situaciones de riesgo que han enfrentado si no como sobrevivientes exitosos y agentes de cambio de su vida, su entorno, su comunidad y su país.

Texto por Elizabeth Gómez, Directora del Centro ¡Supérate! CASSA Sonsonate

(1)    Suárez, N (2004) http://www.monografias.com/trabajos67/resiliencia/resiliencia2.shtml

(2)    http://sepiensa.org.mx/contenidos/2005/d resiliencia/resiEsc 1.htm

(3)Daniel Fernando Peiró. Formador de Líderes Integrales. www.danielfernandopeiro.com

(4) Ibid

“Estoy listo para transformar la vida de otros a través del trabajo duro y la dedicación.”

Josué y David Cornejo, graduados de la promoción 2014 de nuestro Centro ¡Supérate! ADOC compartieron estas palabras durante el acto de graduación con todos los asistentes. Es su historia personal, sus desafíos, sus esfuerzos y su transformación.

David y Josué Cornejo, graduados promoción 2014 Centro ¡Supérate! ADOC

David y Josué Cornejo, graduados promoción 2014 Centro ¡Supérate! ADOC

Todavía recuerdo la noche en que mi madre llego a casa con algunos papeles en sus manos. No sabía que esos papeles le darían vuelta a mi vida y me dirigirían en la dirección correcta. Esos papeles eran la aplicación para una beca en el Programa ¡Supérate! Yo había escuchado acerca del Programa y me recuerdo mirando al cielo y diciendo Dios si esta oportunidad es para mí permíteme tenerla.

Llené la aplicación y tuve una respuesta y un examen programado para unos días después. El día del examen pude interactuar con los demás jóvenes que también estaban aplicando a la beca, tal como lo estábamos haciendo mi hermano y yo. Terminé el examen un poco decepcionado y pensé que no iba a tener una buena nota.

Recibí una llamada unos días después del examen, en la cual nos dijeron a mi hermano y a mí que llegáramos a empresas ADOC a interactuar con mis futuros compañeros. Los profesores estarían observando nuestro desempeño y a partir de eso decidirían si entrábamos o no al Programa. Ese día, llegué a mi casa y le dije a mi familia que nunca había querido tanto ser aceptado en ningún otro lugar como en ¡Supérate!

Unos días después de esa actividad recibí una llamada y significó mucho para mí: significaba tener nuevos compañeros, cambiar mi turno en la escuela, porque no habían becas disponibles en el turno de la tarde, etc. Acepté la beca y luché por lo que quería. Traté de obtener buenas notas en el primer módulo, pero no ocurrió así. No pasé mi primer módulo de inglés, tenía notas promedio en valores y en computación. Era un desafío para mí.

A pesar de eso, parecía que no conocía las palabras “no puedo” pues intenté, incluso lloré en el camino y logré lo que quería.  Recibí el reconocimiento a la “Excelencia” al final del semestre en primer año y otros reconocimientos por mi buena práctica de valores y comportamiento. Siempre había sido así, pero ahora trabajaba cada día para ser mejor persona.

Gracias  a esos reconocimientos en primer año, tuve la oportunidad en segundo año de aplicar un programa llamado Free Enterprise Leadership Challenge (FELC) en Estados Unidos, en el cual pudimos aprender a través de talleres y charlas sobre el mercado libre y el liderazgo juvenil. Fue ahí que descubrí lo que realmente quería estudiar.

Luego, y a pesar de tantas cosas buenas, fue uno de los años más duros de mi vida; me operaron, mis notas eran muy bajas, tanto en la escuela como en el Centro ¡Superáte!; tuve problemas con mi familia, con mis compañeros y mis amigos. Por mis errores fui condicionado dos veces en el Centro ¡Supérate! No recibí ningún reconocimiento. Necesitaba cambiar y quería desesperadamente que alguien me ayudara.

Un día, mi hermano mayor habló conmigo, me dijo que tenía grandes oportunidades y que tenía que mantenerme estudiando duro. Sus palabras cambiaron mi vida, me hizo darme cuenta que necesitaba cambiar rápido.

Durante mi tercer y último año, sabía que un error más no sería tolerado, y que podría ser sacado del Programa que tanto estaba cambiando mi vida.

Trabajé muy duro, de una forma en la que nunca lo había hecho. Tenía tantos sueños como obtener una buena nota en la PAES, ser aceptado en una universidad prestigiosa, obtener buenas notas en la escuela y en ¡Supérate! También obtener buenas notas en la certificación de Excel y TOEIC.

Mi hermano gemelo también tenía las mismas metas. Entonces nos convertimos en un equipo. Establecimos un horario y estudiamos juntos. Tuve buena nota en la PAES, tan buena, que fui la segunda mejor nota en la PAES en escuelas públicas de San Salvador. Fui capaz de obtener la nota más alta del TOEIC y también tuve la mejor nota final en la escuela.

Estos resultados me motivaron a aplicar a cuatro universidades. Fui bendecido porque fui aceptado por todas ellas. Dos de ellas me ofrecieron becas, ahora solo era tiempo de decidir que estudiar. La decisión fue la de estudiar en la Escuela Superior de Economía y Negocios, con la cual mi hermano y yo firmamos una asignación de beca.

Si hay algo que he aprendido de ¡Superate! es que no importa qué suceda, los estudiantes deben seguir haciendo lo que hacen: ser cada vez mejores que lo que fueron ayer, seguir trabajando duro todos los días. Hay una frase que mi orador favorito dice: “Algunas personas no fallan en la vida porque apuntan muy alto, sino porque apuntan muy bajo y aciertan.”

Mi vida no ha terminado, está iniciando un nuevo capítulo. Las personas a mi alrededor pueden estar seguros de algo, mi familia, mis amigos; todos mis compañeros y yo tenemos una marca imborrable, una marca que nos mantendrá unidos, que nos hará llegar a ser mejores personas, y esa es la marca ¡Supérate!, la que todos los jóvenes necesitan para hacer de El Salvador un mejor lugar para vivir.

Gracias ¡Supérate! por escogerme y cambiar mi vida, ahora estoy listo para transformar la vida de otros a través del trabajo duro y la dedicación.