Los Mundos de la Biblioteca

“Hablar de las bibliotecas en El Salvador, sobre todo con los jóvenes, es hablar de espacios que quizás son “desconocidos“, ya que muchos no han tenido la oportunidad de visitar una, reconocerla y vivenciar las dinámicas dentro de ellas”

Estudiantes del Centro ¡Supérate! Fundación Raíces utilizan en su tiempo libre el espacio de la biblioteca

Las bibliotecas, a lo largo de la historia, surgen de la mano de la escritura. Estos espacios fueron creados por la necesidad humana de trasmitir y compartir información a través del resguardo de escritos históricos y obras literarias relevantes de cada época. A pesar de que estos sitios en tiempos pasados eran frecuentados por estudiosos, historiadores, académicos y lectores privilegiados se quiso popularizar y democratizar su acceso a todas las personas, es así como en algunos países del mundo las bibliotecas se ubicaron como proyectos importantes pensados en las ciudades, dentro de centros académicos como universidades, escuelas y hasta en comunidades, brindándole un valor importante en la sociedad.

Hablar de las bibliotecas en nuestro país, sobre todo entre jóvenes, es hablar de espacios “desconocidos“, ya que muchos no han tenido la oportunidad de visitar una, reconocer y vivenciar las dinámicas dentro de ellas. La biblioteca como espacio de resguardo de libros históricos ha quedado sin vigencia en la actualidad. Estos lugares hoy deben de convertirse en lugares de convergencia, de lectura y de vivencia para los aprendizajes.

Es por eso que en cada Centro ¡Supérate! el reto es convertir las bibliotecas en espacios dinamizados y de experiencias infinitas para las y los jóvenes estudiantes, esto mismo nos lleva a cuestionarnos si tenemos una biblioteca como un espacio solo para almacenar libros o la usamos como un lugar dinamizado con actividades que provoquen un contacto directo entre estudiantes y los mundos escondidos en cada libro; sobre todo hoy que las herramientas tecnológicas hacen ver que lo impreso no es tan importante como lo digital.

En el caso del Centro ¡Supérate! Raíces, la motivación a la lectura como actividad intelectual supone siempre atención, concentración, compromiso y reflexión. Todos estos elementos facilitan un mejor desempeño y mejores resultados académicos; objetivos que sabemos son primordiales en el proyecto educativo del Programa y razón principal para tener un espacio amplio, confortable y variado para fomentar la lectura. Todo esto lo evidencian los jóvenes que frecuenta la biblioteca de nuestro Centro; cuando conversamos con él o ella de inmediato se percibe el bagaje de conocimientos y nuevo vocabulario obtenido en las lecturas de los libros. Hemos observado que existe una sed de “lectura” que transporta a nuestros jóvenes a otros escenarios imaginarios.

Así mismo, tenemos una herramienta importante creada por nuestra bibliotecóloga llamada “lectómetro”. Este ha sido diseñado para medir mes a mes cuántos libros son prestados, por quién y visualizar qué están leyendo nuestros estudiantes.  Reconocer este hábito e incentivarlos hace que más estudiantes se interesen por visitar este espacio. Es enriquecedor ver en las horas de recreo y almuerzo como prefieren estar en la biblioteca discutiendo una lectura o compartiendo impresiones que les hagan reflexionar, dejando de lado el juego con  aparatos electrónicos.

Como principales resultados de mantener una biblioteca en nuestro Centro vemos que la lectura aumenta el vocabulario, facilita el análisis y nuestros estudiantes comparten conocimiento, se hacen más críticos y pueden prestar libros que a veces no pueden comprar, pero deben leerlos en el instituto o escuela. Saben que pueden llegar a cualquier hora del día a hacer tareas, buscar información o conocer cuál es el libro que se ha denominado “el libro del día” que se encuentra en un estante especial. Por eso estamos seguros y seguras que al ser universitarios y profesionales no se les hará difícil el investigar, citar en los informes, identificar cómo están clasificados los libros o cómo prestar uno.

Educar implica compromiso y no podemos asumir que basta desarrollar una clase a diario para el aprendizaje, porque siempre es necesario un apoyo y este puede ser encontrado en todos los escritos que resguarda la biblioteca.