“This is why we studied in ¡Supérate!”

Por Katherine Rivas, graduada promoción 2014 Centro ¡Supérate! CASSA Sonsonate

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It´s an honor for me to be standing before you today. I would like to tell you, respectful audience, that for my classmates and me, today is a very special day. Three years ago we faced a wonderful commitment, an unparalleled and unique experience that would transform our lives and expand our vision of the pursuit of opportunities for personal and professional success. These three years in ¡Supérate! were not easy at all, but the best learning adventure for us.

We had overcome hundreds of troubles and obstacles to achieve our goals. At the beginning, lots of things came into our minds because we had never spoken a word of English or even touch a computer. We didn´t know how to put into practice our values and believe in ourselves to be better people and to get along well with everyone. Therefore, it was a big challenge for us to be every single day in the program.

I´m the oldest of two siblings and the first graduated from my family. My life experience is very similar to my classmate’s stories. Some days were really hard. I remember when I started studying in ¡Supérate!,  I used to live with my grandmother, my aunt and my cousin. By that time, my grandmother got really sick and unfortunately she passed away. Because of this, my aunt and my cousin left home and they told me that I needed to stop studying and go with them, but I didn´t want to do that. After that, I never saw them back again, it was the worst thing I have ever gone through. All things seemed sad and black for me since that day, but in spite of the problems we had, every single day I went to ¡Supérate!, helped me to forget about my problems and all the bad moments. I understood that having a good time with friends and learning every day was a good way to say goodbye to all the bad things. Something that really helped me was the supports of my teachers and their hopeful words when I needed them the most.

First of all, we have to be very thankful with the supreme being, that we cannot see but we can feel, God. We have to thank him for everything, since we were born until this moment, for every success and every trial which made us stronger so we could grow up and learn from the mistakes we made. So that´s why we firstly say thanks God. I would also like to say the magic word to the special people who gave us the chance to be these three years in ¡Supérate! This opportunity couldn´t have been possible without the wonderful and human idea of Sagrera Palomo family, unconditional support of Regalado family and CASSA. Also to our strategic ally Microsoft El Salvador. The software and tools you have given us helped us to improve a lot. Thanks to all of you for your help.

Now, we might ask who were the responsibles, who showed us the techniques to do and to give our best even when the situation brought us down: our teachers. The ones who taught us not only the knowledge but the good values and the good attitude as well.  They, that when we were through doubts and frustrations always pushed us ahead. And it´s because they´re not ordinary teachers. Ordinary teachers, teach their students from the book, but our teachers did more than that, they taught us from their hearts.

Ahora me dirijo a ustedes, padres, madres, familiares y encargados; ustedes que siempre nos brindaron su amor y apoyo incondicional durante estos años en el Programa. Gracias por todos los consejos, regaños y palabras de aliento que siempre nos dieron; todo eso nos servirá en nuestras vidas. Este logro no es solo nuestro, sino que también de ustedes por estar cada día al lado nuestro.

And last but not least, our friends. I guess we remember clearly how our frits day in ¡Supérate! was: new faces, quiet and insecure people. Now, we have grown up as people. We lived happy, sad, good and bad moments together, we passed them through; new experiences, funny moments and so many other things. These memories will be in our minds, but the people we lived them with will be in our hearts.  To conclude, we can surely say that ¡Supérate! is not a dream anymore; it´s the reality and we have finished these three years as a team. Big opportunities area coming for us and it would be our decision to take them or leave them, to choose the wrong or the right way at every crossroad in our lives. This is why we studied in ¡Supérate!: to give to our community, the same as we received and to be the future nation that will help the transformation of a better El Salvador, where there are opportunities to everyone like the one we had.

“Creen que jóvenes como nosotros merecemos extender nuestros horizontes”

Milena Ramos, graduada de la promoción 2014 de nuestro Centro ¡Supérate! CASSA San Miguel brindó, en nombre de todos sus compañeros de promoción, unas palabras de agradecimiento a todos y todas los que creyeron en el potencial que cada uno de ellos tenía para superarse y transformarse en agentes de cambio para el país.

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Quiero a cada uno de ustedes su presencia en este evento. Es una gran razón para reunirnos este día: la graduación de la promoción 2014 del Centro Supérate CASSA San Miguel. 

Es muy agradable poder dirigirme a ustedes y decirles lo que ¡Supérate! significó durante estos tres años para mis compañeros de promoción y para mí. Quiero agradecer a Dios, sin él nada de esto sería posible, gracias también a la Compañía Azucarera Salvadoreña (CASSA) por su apoyo, por la confianza depositada en nosotros, por creer que esta generación y las futuras tienen el potencial para desarrollarse. Quiero agradecer también al Programa ¡Supérate! por habernos permitido formar parte de esta gran familia, gracias a Microsoft El Salvador por permitir que cada año recibamos certificaciones que no solo nos beneficiarán a nivel profesional sino también personal y gracias a USAID y Embajada Americana en El Salvador por permitir que nosotros como jóvenes extendamos nuestros  horizontes. Gracias a nuestro director, Alfonso Novoa, por apoyarnos y creer en nuestra capacidad, por brindarnos su mano amiga, a cada uno de los docentes del Centro ¡Supérate! CASSA San Miguel quiero agradecerles su dedicación y esfuerzo depositado en cada una de las clases que compartieron con nosotros.

El Centro ¡Supérate! CASSA  fue una gran bendición en nuestras vidas, por un lado nos permitió conocernos y realizar cosas que quizá nunca hubiéramos imaginado, nos permitió creer en nosotros mismos y en los demás, pero, más aún, nos permitió ser capaces de ayudar a los demás a través de la solidaridad y el compañerismo. Aquí nos enseñaron a asumir las dificultades y poder tomarlas como una oportunidad de mejorar como personas.

Gracias por ser ustedes una de las entidades que año con año creen que jóvenes como nosotros  merecemos extender nuestros horizontes y “Continue Raising the bar”. Definitivamente, experiencias y oportunidades como esta llegan tan solo una vez en la vida y hay que dar lo mejor que tenemos para aprovecharlas. Misión cumplida Centro ¡Supérate! CASSA San Miguel, aquí se transformó nuestra vida vía educación. Estamos listos para enfrentarnos a la sociedad y dar lo mejor de nosotros en cada actividad que realicemos. Gracias CASSA “Sembramos caña y cosechamos educación”.

Educación de calidad para las niñas y mujeres = educación para todos

Por: Irene Flores, directora académica Programa ¡Supérate!

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer tiene origen histórico en 1911; y actualmente, tenemos en el sistema de Naciones Unidas, un organismo que embandera la defensa de los derechos de niñas, jóvenes y mujeres. “El Día Internacional de la Mujer ha pasado a ser un momento de reflexión sobre los progresos alcanzados, un llamado al cambio, y una celebración de los actos de valor y determinación tomados por mujeres corrientes que han tenido un papel extraordinario en la historia de sus países y sus comunidades” cierra un párrafo en la página de ONU Mujer. Desde 1995, la Plataforma de Acción de Beijing identificó 12 esferas importantes en relación con las cuales era urgente actuar para garantizar una mayor igualdad y mayores oportunidades para mujeres y hombres, niñas y niños, siendo una de ellas: “Educación y capacitación de la mujer”.

Al enmarcar la reflexión sobre las prácticas que realizamos en el Programa ¡Supérate! por eliminar la discriminación de género (y en general cualquier otra expresión de discriminación) encontramos cumplimiento al derecho a una educación de calidad para las niñas y las jóvenes: la proporción de becarias es mayor que los becarios en los Centros ¡Supérate! y la proporción de graduadas también lo es. Nuestra convocatoria es abierta a ambos géneros, el proceso de selección y otorgamiento de la beca es el mismo, sin embargo, son más las niñas que cumplen con los requisitos establecidos y reciben la beca.

El acceso, permanencia y pertinencia de la educación de calidad que ofrecemos en el Programa ¡Supérate! favorece a las niñas. Sin embargo, aún tenemos retos menos visibles sobre los que actuar y de ahí la pregunta: ¿qué habilidades y competencias debemos fortalecer en las niñas, en nuestras estudiantes y en nosotras mismas como profesionales de distintas áreas que trabajamos con y para ellas?:

Comunicación asertiva: expresar lo que pensamos y sentimos –haciendo esta distinción y siguiendo este orden básico. Algunas veces será necesario escribir nuestro pensamiento, ordenarlo y luego expresarlo; practicar objetividad en lo que expresamos sin “pasar por encima” de los demás, ni tampoco “permitirle a nadie” que abuse de nosotras, ni nos irrespete.

Sororidad: practicar y fortalecer la capacidad de empatizar con otras niñas y apoyarlas –no descalificarlas ni desprestigiarlas. Amar y valorar el ser niñas y mujeres, crecer en relaciones armónicas y respetuosas con las demás. Identificar debilidades u oportunidades de mejora en el desempeño o comportamiento de otra y comunicárselas respetuosa, directa y oportunamente nos hace crecer a todas.

Autoestima, iniciativa y liderazgo: dar el primer paso, levantar la mano para tener la primera participación, hacer la primera pregunta, voluntariarnos y asumir roles de dirección/coordinación. El expresarnos implica vencer el miedo: demostrar inteligencia y capacidad no nos hace “menos femenina”.

En resumen, generemos espacios para reflexionar en la construcción social del ser “niña, señorita y mujer”. Cuando los roles asociados al género de las personas representan desigualdades debemos actuar consecuentemente: favoreciendo a unas sobre otros. Poner ejemplos, conversarlos, discutirlos; en definitiva, minimizar -hasta eliminar-  los roles románticos-novelescos. Los roles de abuela, madre, tía, hermana mayor, en particular cuando están asociados al cuidado de otros, no son exclusividad de las mujeres: amar y cuidar de nosotras mismas y  los demás no tiene género. Celebremos las inteligencias, los sentires y las bellezas de las niñas, señoritas y mujeres, y, hagámoslo todos juntos, en convivencia: hombres y mujeres.

¡Saludos a todas en el Día Internacional de la Mujer! 

 

“Estoy listo para transformar la vida de otros a través del trabajo duro y la dedicación.”

Josué y David Cornejo, graduados de la promoción 2014 de nuestro Centro ¡Supérate! ADOC compartieron estas palabras durante el acto de graduación con todos los asistentes. Es su historia personal, sus desafíos, sus esfuerzos y su transformación.

David y Josué Cornejo, graduados promoción 2014 Centro ¡Supérate! ADOC

David y Josué Cornejo, graduados promoción 2014 Centro ¡Supérate! ADOC

Todavía recuerdo la noche en que mi madre llego a casa con algunos papeles en sus manos. No sabía que esos papeles le darían vuelta a mi vida y me dirigirían en la dirección correcta. Esos papeles eran la aplicación para una beca en el Programa ¡Supérate! Yo había escuchado acerca del Programa y me recuerdo mirando al cielo y diciendo Dios si esta oportunidad es para mí permíteme tenerla.

Llené la aplicación y tuve una respuesta y un examen programado para unos días después. El día del examen pude interactuar con los demás jóvenes que también estaban aplicando a la beca, tal como lo estábamos haciendo mi hermano y yo. Terminé el examen un poco decepcionado y pensé que no iba a tener una buena nota.

Recibí una llamada unos días después del examen, en la cual nos dijeron a mi hermano y a mí que llegáramos a empresas ADOC a interactuar con mis futuros compañeros. Los profesores estarían observando nuestro desempeño y a partir de eso decidirían si entrábamos o no al Programa. Ese día, llegué a mi casa y le dije a mi familia que nunca había querido tanto ser aceptado en ningún otro lugar como en ¡Supérate!

Unos días después de esa actividad recibí una llamada y significó mucho para mí: significaba tener nuevos compañeros, cambiar mi turno en la escuela, porque no habían becas disponibles en el turno de la tarde, etc. Acepté la beca y luché por lo que quería. Traté de obtener buenas notas en el primer módulo, pero no ocurrió así. No pasé mi primer módulo de inglés, tenía notas promedio en valores y en computación. Era un desafío para mí.

A pesar de eso, parecía que no conocía las palabras “no puedo” pues intenté, incluso lloré en el camino y logré lo que quería.  Recibí el reconocimiento a la “Excelencia” al final del semestre en primer año y otros reconocimientos por mi buena práctica de valores y comportamiento. Siempre había sido así, pero ahora trabajaba cada día para ser mejor persona.

Gracias  a esos reconocimientos en primer año, tuve la oportunidad en segundo año de aplicar un programa llamado Free Enterprise Leadership Challenge (FELC) en Estados Unidos, en el cual pudimos aprender a través de talleres y charlas sobre el mercado libre y el liderazgo juvenil. Fue ahí que descubrí lo que realmente quería estudiar.

Luego, y a pesar de tantas cosas buenas, fue uno de los años más duros de mi vida; me operaron, mis notas eran muy bajas, tanto en la escuela como en el Centro ¡Superáte!; tuve problemas con mi familia, con mis compañeros y mis amigos. Por mis errores fui condicionado dos veces en el Centro ¡Supérate! No recibí ningún reconocimiento. Necesitaba cambiar y quería desesperadamente que alguien me ayudara.

Un día, mi hermano mayor habló conmigo, me dijo que tenía grandes oportunidades y que tenía que mantenerme estudiando duro. Sus palabras cambiaron mi vida, me hizo darme cuenta que necesitaba cambiar rápido.

Durante mi tercer y último año, sabía que un error más no sería tolerado, y que podría ser sacado del Programa que tanto estaba cambiando mi vida.

Trabajé muy duro, de una forma en la que nunca lo había hecho. Tenía tantos sueños como obtener una buena nota en la PAES, ser aceptado en una universidad prestigiosa, obtener buenas notas en la escuela y en ¡Supérate! También obtener buenas notas en la certificación de Excel y TOEIC.

Mi hermano gemelo también tenía las mismas metas. Entonces nos convertimos en un equipo. Establecimos un horario y estudiamos juntos. Tuve buena nota en la PAES, tan buena, que fui la segunda mejor nota en la PAES en escuelas públicas de San Salvador. Fui capaz de obtener la nota más alta del TOEIC y también tuve la mejor nota final en la escuela.

Estos resultados me motivaron a aplicar a cuatro universidades. Fui bendecido porque fui aceptado por todas ellas. Dos de ellas me ofrecieron becas, ahora solo era tiempo de decidir que estudiar. La decisión fue la de estudiar en la Escuela Superior de Economía y Negocios, con la cual mi hermano y yo firmamos una asignación de beca.

Si hay algo que he aprendido de ¡Superate! es que no importa qué suceda, los estudiantes deben seguir haciendo lo que hacen: ser cada vez mejores que lo que fueron ayer, seguir trabajando duro todos los días. Hay una frase que mi orador favorito dice: “Algunas personas no fallan en la vida porque apuntan muy alto, sino porque apuntan muy bajo y aciertan.”

Mi vida no ha terminado, está iniciando un nuevo capítulo. Las personas a mi alrededor pueden estar seguros de algo, mi familia, mis amigos; todos mis compañeros y yo tenemos una marca imborrable, una marca que nos mantendrá unidos, que nos hará llegar a ser mejores personas, y esa es la marca ¡Supérate!, la que todos los jóvenes necesitan para hacer de El Salvador un mejor lugar para vivir.

Gracias ¡Supérate! por escogerme y cambiar mi vida, ahora estoy listo para transformar la vida de otros a través del trabajo duro y la dedicación.